En la Tierra a jueves, 23 mayo, 2024

A DÍA DE HOY OPERA EN MÁS DE 10.000 CIUDADES, 81 EN ESPAÑA

Uber: De San Francisco a Barcelona, un camino de rosas y espinas

DE SUS ORÍGENES Y EL POR QUÉ LA CIUDAD CONDAL ES LA PIEDRA DE SU ZAPATO

Cuando por disruptiva, una idea hace que evolucione el mercado y la legislación, también hace que las sociedades evolucionen con ella. Pero no todas tienen la misma madurez para hacerlo a la vez…

Uber, empresa fundada en 2009 y lanzada en 2010, es la respuesta a una necesidad personal de movilidad de sus fundadores (Travis Kalanick y Garrett Camp) que, además, vieron posibilidades en un nicho de mercado en San Francisco (California), prestando un servicio de black car a demanda con conductores de limusina que tenían tiempo libre. Catedráticos y expertos en business lo califican como un caso de éxito, tras implantar a lo largo de estos 14 años su modelo disruptivo en más de 10.000 ciudades (81 en España), pero Barcelona se ha convertido en la piedra del zapato. Aquí ha recorrido un camino de rosas y espinas. ¿Por qué?

El pasado 1 de julio, la empresa anunció su retorno a la Ciudad Condal, luego de que lo abandonara el 1 de febrero de 2019 con la entrada en vigor de un decreto de la Generalitat que prohibía a los conductores estacionar en la calle y obligaba a los usuarios a precontratar el servicio 15 minutos antes. Las reiteradas manifestaciones del sector del taxi surtieron efecto y la tensión bajó, pero cuatro años después ha vuelto a subir.

Este 5 de septiembre, más de 500 taxistas –según datos del sector- volvieron a colapsar las calles de la ciudad en rechazo a la multa de 123.000 euros impuesta por la Autoritat Catalana de la Competència (ACCO) a la asociación Élite Taxi por considerar que “boicotea” la actividad de Uber.

Tito Álvarez, líder de los taxistas en la localidad, y de la asociación Élite, ha sido una de las caras visibles de este rechazo, llegando a lanzar acusaciones como: “Lo sabíamos, pero ahora queda claro que Uber es una organización mafiosa”, tal y como tituló el diario El País el 11 de julio de 2022. De ahí, y de otras acciones que denuncian los conductores de Uber, proviene la multa.

Pero Uber tiene –y siempre ha tenido- sus objetivos muy claros. Así lo confirma el artículo “Uber y stakeholders: administrando una nueva forma de viajar”, publicado en febrero de 2017 por la Harvard Business School y firmado por los profesores Rosabeth Moss Kanter y Daniel Fox. En el mismo, los investigadores explican cómo ha sido el ascenso de Uber, haciendo especial referencia a ciertas prácticas consideradas por algunos como “poco éticas”, aunque a partir de 2015, ya no tanto.

¿Cómo ha sido este ascenso?

En 2009 se llamaba UberCab y costaba 1,5 veces más que un taxi, pero menos que una limusina. Aun así, irrumpió con fuerza en el mercado, tanto, que en poco tiempo ya tenía fuertes competidores (unos creados antes, y otros después): Seamless Meals (2003), TaxiMagic (2008), Wingz (2011), Lyft (2012) y Sidecar (2012), entre otras.

Pero el mercado y la legislación en San Francisco no estaban preparados para esta industria, y desde muy temprano, ambos tomaron acción. Por un lado, los taxistas quisieron detener sus operaciones y, por otro, los legisladores tuvieron que regularla.

En 2011, llegó Uber, tal y como la conocemos hoy. Así se expandió a Francia (con una inversión del fundador de Amazon: Jeff Bezos) y a Nueva York. Pero no fue sino hasta 2012 cuando logró su verdadera revolución: Uber X. El proyecto permitía a particulares conducir bajo el nombre de Uber con su propio automóvil.

En 2013, la Comisión de Servicios Públicos de California, la agencia responsable de regular la industria estatal de limusinas, creó la categoría TNC y estableció un marco legal para regular estos viajes privados, haciendo que algunos estados siguieran sus pasos, recuerdan Moss y Fox en su artículo. Esta sería la primera batalla, pero no la última.

Ese mismo año llegó a India, África y a 35 ciudades alrededor del mundo, pero este crecimiento exponencial volvería a toparse con aquel problema, el mismo que hoy se enquista en Barcelona. Y es que cada país, y cada ciudad, tiene su propia cultura, su propia legislación y, en definitiva, sus propios intereses. 

¿Qué pasó en 2015?

Las mieles con las que arrancó el 2015, con presencia en 311 ciudades (181 en Estados Unidos y el resto en otros países), menguaron en el segundo semestre. Protestas, bloqueos y ataques a los conductores, que ya se venían generando en algunas ciudades, se afianzaron en Francia y continuaron en China, Reino Unido, Hungría…

El punto álgido llegó cuando, en su propio país, se topó de frente contra el mercado y los legisladores. En 2016, la compañía fue expulsada de Austin (Texas), junto a su mayor competidor: Lyft.

Así las cosas, sus administradores tuvieron dos opciones: adaptarse a las normas o desafiar a la autoridad. Y, en virtud del resultado, escogieron la segunda, aunque no de forma permanente. Su reputación estaba en juego.

De cómo se enfrentó a las tensiones del ecosistema y resolvió el problema

Según los investigadores de Harvard, el 2015 marcó un antes y un después, no solo por las protestas y las prohibiciones. Quizá, en parte, como respuesta a estas. La empresa se enfrentó ese año a una demanda de los taxistas en Chicago por “ejercer operaciones ilegales y robar negocios de operadores certificados”. Lo mismo hicieron otras empresas de taxi en Maryland y Virginia del Norte. Y recrudeció el enfrentamiento con su competidor más cercano: Lyft.

Moss y Fox también refieren experiencias negativas con los inversionistas, con acusaciones que iban de la arrogancia a la falta de ética. Todo esto estaba afectando de forma negativa a la imagen de Uber.

En un momento, Kalanick siguió adelante con sus prácticas de enfrentamiento, al punto de responder poco o nada a protestas, demandas y acusaciones, adquiriendo una empresa de software de mapeo especializada en instrucciones detalladas de rutas y apostando por Google Maps, en asociación con capital privado chino. Los desafíos de Uber fueron, entonces, múltiples y diversos. Pero toda tensión, tiene un límite.

El artículo de Harvard señala que, ese mismo año, la empresa estuvo de acuerdo en cumplir con una prohibición de Portland y Oregon, y dar tiempo al consejo de la ciudad para debatir sobre la normativa. En Dehli, anunció su deseo de adoptar nuevos estándares para apaciguar a las autoridades, que habían prohibido allí su instalación. Y en Alemania, que había prohibido UberPOP, la empresa hizo un giro estratégico al anunciar que cumpliría la normativa. Algo estaba cambiando, y no solo en Uber, sino en todos los actores.

Cuando por disruptiva, una idea hace que evolucione el mercado y la legislación, también hace que las sociedades evolucionen con ella. Pero no todas tienen la misma madurez para hacerlo a la vez. Uber ha transformado un sector consolidado que antes daba prioridad a los prestadores del servicio, y ahora a los prestatarios, algo que han entendido en 81 ciudades españolas. Así, la respuesta inicial al por qué en Barcelona sigue habiendo tanta resistencia. Es cuestión de tiempo.

Seguiremos Informando…

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