En la Tierra a miércoles, 22 mayo, 2024

“LAS DEMANDAS SOCIALES SON CADA DÍA MÁS HETEROGÉNEAS”

Public Affairs en América Latina: “Profesional y en constante evolución”

JUAN IGNACIO DI MEGLIO, DIRECTOR DE ASUNTOS PÚBLICOS DE LLYC ARGENTINA, HABLA PARA XPRAMERICAN

“Argentina es un país marcado por las crisis recurrentes, lo que hace que estemos muy habituados a convivir con una enorme inestabilidad e incertidumbre. Esta característica de nuestro país, que en muchos casos obstaculiza la vida diaria de las personas, funciona a su vez como una excelente escuela para la anticipación y adaptación al cambio”

La gestión de los asuntos públicos, entendida como las acciones lícitas y democráticas de una organización para incidir en la agenda de los tomadores de decisión, se ha profesionalizado mucho en América Latina durante los últimos años. También en Argentina.

Así se refiere Juan Ignacio Di Meglio a esta práctica en la región. Como director del área de Asuntos Públicos de LLYC Argentina y líder del Centro de Excelencia de AAPP Región Sur de LLYC (Argentina, Chile y Brasil), anteriormente coordinador de Comunicación de Gobierno Digital en el Ministerio de Modernización de la Nación en Argentina, tiene mucho que contar.

En conversación con XPRAmerican, este licenciado en Relaciones Públicas y Magíster en Comunicación Política, engloba al sector en la región en tres conceptos: “Profesional, pujante y en constante evolución”. Lejos del recorrido que la actividad del lobby tiene en Estados Unidos, e incluso en Europa, América Latina comienza a perfilarla según las realidades de los países que la conforman. Mirar su desarrollo en Argentina da una idea de cómo está evolucionando en la región, asunto de gran utilidad para todos los actores, también globales.

¿Cómo es ahora el sector de los Asuntos Públicos en América Latina?

Las diversas regulaciones por parte de los distintos Estados (mediante decretos, resoluciones y leyes), sumadas a una fuerte self-regulation por parte de los propios lobbistas y las compañías, han generado una mayor legitimidad a la hora de desarrollar la actividad en la región. Dicha apertura ha permitido que cada vez existan más y mejores profesionales que trabajen la representación de intereses de manera transparente y especializada. Además, en los últimos años América Latina atravesó grandes mutaciones a nivel político: luego de un periodo de gobiernos conservadores de “centro derecha”, hoy sus cinco principales potencias económicas -México, Colombia, Chile, Brasil y Argentina- se encuentran gobernadas por regímenes más cercanos a la izquierda (caracterizados en gran medida por un mayor intervencionismo estatal). Estos cambios, sumados a la inestabilidad política, económica, social y regulatoria, hacen que anticipar escenarios y participar de la discusión pública ya deje de ser una opción para ser casi una necesidad de subsistencia para las organizaciones que operan en LATAM. El sector está en pleno crecimiento.

¿Y cómo es en Argentina?

Los argentinos tenemos una gran trayectoria en la materia y buenos talentos en la gestión de intereses, sobre todo para desarrollarnos en contextos adversos y complejos. Argentina es un país marcado por las crisis recurrentes, lo que hace que estemos muy habituados a convivir con una enorme inestabilidad e incertidumbre. Esta característica de nuestro país, que en muchos casos obstaculiza la vida diaria de las personas, funciona a su vez como una excelente escuela para la anticipación y adaptación al cambio (dos capacidades fundamentales para desarrollar nuestra profesión). En el caso de LLYC, puntualmente, estamos presentes en el mercado argentino desde 1998, tiempo en el que hemos tenido la oportunidad de trabajar con un gran número de compañías pertenecientes a diversos rubros y sectores. Esto, sumado a la ventaja de contar con colegas en 16 países, hace que podamos tener un expertise diverso y multidisciplinario, extremadamente enriquecedor para nuestro trabajo.

¿Cuál es la mayor dificultad a la que se enfrenta el sector en Argentina? ¿Y cuál es el mayor reto?

En primer lugar, es muy importante que el sector continúe comunicando para ser percibido como un actor legítimo y democrático, que realiza una actividad fundamental para que los stakeholders puedan tener información calificada por parte de las organizaciones y así tomar mejores decisiones. Si bien se ha avanzado mucho en esta materia, aún el lobby sigue siendo motivo de sospechas por parte de la opinión pública. Es necesario que continuemos este camino de apertura y transparencia, con buenas prácticas que ayuden a cambiar dicha percepción. Por otro lado, vivimos en un mundo cada día más volátil, complejo y cambiante. Ya no alcanza solamente con tener una buena agenda de contactos o una metodología sólida; contar con información útil, procesada y de calidad es indispensable hoy en día para poder anticipar riesgos y detectar oportunidades. En ese sentido, desde LLYC trabajamos en un modelo cada vez menos intuitivo para pasar a uno de decisión basado en el análisis de datos. Esto nos permite desarrollar estrategias sobre una base empírica. Creo que éste es el gran desafío que tiene el sector por delante, pero es un camino que ya estamos recorriendo.

¿Qué importancia tienen empresas y asociaciones en el sector?

Mucha. Las asociaciones y cámaras tienen un rol importantísimo en la dinámica argentina a la hora de ejercer presión y poner temas en agenda  en nombre de sus empresas miembras. Su desempeño es muy positivo no solo porque brindan también la posibilidad a pequeñas y medianas empresas de ser escuchadas, sino también porque algunas administraciones (como la actual) priorizan el diálogo institucionalizado con cámaras, evitando las negociaciones individuales con las compañías. En el caso particular de los profesionales de la comunicación y los asuntos públicos, nos agrupamos en el Consejo Profesional de Relaciones Públicas, un espacio estupendo de trabajo y puesta en marcha de iniciativas beneficiosas para la profesión.

¿Cuál es la mayor demanda de empresarios e inversionistas a los legisladores en Argentina?

El empresariado exige, sobre todas las cosas, reglas claras, estabilidad, políticas de Estado y seguridad jurídica. Argentina es un país que se caracteriza por sus vaivenes -no solo económicos, sino también políticos/regulatorios-. La falta de claridad de rumbo y los cambios constantes hacen que sea un país poco predecible a la hora de realizar inversiones, sobre todo en proyectos pensados a largo plazo.

¿Y la mayor demanda de la ciudadanía?

Las demandas sociales, como pasa en todo el mundo, son cada día más heterogéneas y por lo tanto más difíciles de atender por parte de los gobiernos. Sin embargo, hoy la inflación ocupa por lejos el primer lugar en el listado de preocupaciones sociales; no es algo que sorprenda: la suba generalizada de precios en agosto (2023) fue de 12,4% y alcanzó el 124,4% interanual.Nuestro país tiene una historia inflacionaria muy distinta a la de la región. Si tenemos en cuenta que la inflación promedio de los últimos 40 años en Argentina fue de 205.9%, es muy razonable que propuestas de campaña como que plantea Javier Milei de dolarizar la economía tengan hoy tanta pregnancia en la opinión pública.

¿Existen canales de comunicación óptimos entre todos los actores?

Todavía falta. Hay algunas experiencias interesantes a nivel sectorial en el país: la Mesa Nacional sobre Minería Abierta a la Comunidad (MEMAC), por ejemplo, se creó justamente con el objetivo de tener espacios de diálogo constructivo a nivel federal entre todos los actores involucrados en la minería, incluyendo a las comunidades, gobierno nacional y administraciones provinciales, empresas, cadenas de proveedores, sociedad civil, entre otros. Pero son iniciativas incipientes, que dependen de la voluntad de los funcionarios a cargo, y con niveles de madurez e institucionalidad más altos o bajos dependiendo el caso.

Medio Ambiente y Asuntos Públicos, ¿en qué nivel se encuentra este tema en Argentina? ¿Qué hace falta para avanzar y hacia dónde?

La sostenibilidad dejó de ser una opción de las compañías para convertirse en un pilar necesario a fin de obtener y mantener sus licencias sociales para operar. Además, el cambio climático, la descarbonización de la economía y la transición energética están cada día más presentes en las agendas de los gobiernos, y como trabajadores de la influencia debemos estar preparados para incidir en este terreno. En este sentido, creo que es crucial que exista una mayor especialización de los profesionales de los asuntos públicos en este ámbito. En LLYC, por ejemplo, contamos con una práctica de ESG que trabaja codo a codo, y de forma interdisciplinaria, con los demás equipos para poder abordar cualquier acción que llevemos adelante a través de un filtro especializado.

Igualdad de género y Asuntos Públicos, ¿en qué nivel se encuentra este tema en Argentina? ¿Qué hace falta para avanzar y hacia dónde?

Es un tema complejo. Hoy en día, 8 de cada 10 personas que se gradúan de la carrera de Relaciones Públicas en Argentina son mujeres. Sin embargo, como sucede en la mayoría de las profesiones, siguen existiendo desigualdades que hay que eliminar de forma urgente. Entre 2020 y 2021 la Universidad Nacional de Lomas de Zamora realizó un estudio sobre el Techo de Cristal en las RR.PP de Argentina, con conclusiones súper interesantes: por ejemplo, 52% de las encuestadas respondió que durante sus carreras profesionales la mayoría de sus superiores fueron hombres, mientras que solo el 27% dijo que esto fue equilibrado entre hombres y mujeres. Es necesario comenzar a dar mayor visibilidad al liderazgo femenino para hacer frente a estos desafíos. Desde LLYC, por ejemplo, Luisa García (Socia y COO) lideró hace poco una campaña muy movilizante llamada “Mujeres sin nombre”, que buscó mostrar la falta de presencia de mujeres en los medios de comunicación. Mi colega de LLYC México -Marilyn Márquez- por su parte, realiza encuentros periódicos llamados “Mujeres en Asuntos Públicos”, que plantean realzar los liderazgos femeninos de la gestión de la influencia. Son bonitos ejemplos que creo marcan el camino a seguir.

Transparencia y Asuntos Públicos, ¿en qué nivel se encuentra este tema en Argentina? ¿Qué hace falta para avanzar y hacia dónde?

Es una muy buena pregunta. La práctica del lobby en Argentina se encuentra garantizado por el Artículo 14 de nuestra Constitución Nacional, que contempla el derecho de todos los habitantes de la Nación a “peticionar a las autoridades”. Además, en el 2003 el entonces presidente Néstor Kirchner publicó el decreto 1172/03 de Acceso a la Información Pública, que sentó algunas bases para dar mayor transparencia a la actividad, como la creación de un registro público de audiencias. Sin embargo, nunca se pudo avanzar con una ley integral. En este tema hay una división muy grande entre los profesionales del sector en Argentina. Por un lado, están los que creen que no es necesaria una legislación nacional para el lobby, ya que creen que alcanza con la autorregulación y las buenas prácticas; del lado opuesto se encuentran aquellos que impulsan y exigen el tratamiento de una ley a nivel nacional. Vale mencionar que desde el Consejo de Relaciones Públicas se realizó hace poco un “Decálogo de buenas prácticas para la gestión de intereses”, hito que va en línea con la ya mencionada auto-regulación. Un documento más que interesante.

En general, ¿hacia dónde va el sector de los Asuntos Públicos en Argentina?

Difícil de predecir. De lo que sí estoy seguro es que los datos van a continuar siendo nuestra principal materia prima a la hora de desarrollar estrategias de incidencia. Además, veo un cambio relevante en los canales y los formatos utilizados, con apuestas a estrategias cada vez más transversales (lobbying indirecto), con mayor soporte en técnicas de comunicación, marketing e incluso publicidad, con equipos de trabajo híbridos. El advocacy digital es un claro ejemplo de esto. Argentina tiene todo para convertirse en un jugador mundial de los asuntos públicos: excelente talento humano, una coyuntura ideal que nos entrena para adaptarnos al cambio constante, y una competitividad de nuestra moneda muy favorable para exportar servicios. Solo depende de nosotros aprovechar la oportunidad.

Seguiremos Informando…

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